domingo, 7 de diciembre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
¿Entonces no fue casual mi encuentro con Goethe?
Entonces no fue casual, ¿qué es
esa mano que parece tejer la vida humana? En donde, si te fijas, nada parece
casual sino causal. A los 19 años estaba yo viviendo una de las más grandes
crisis de mi vida, puede parecer exagerado, pero así me parecía y por tanto era
tremendamente real y objetiva. Estaba pasando mi propio Sturm und drang. Ya saben, mal de amores, engaños, infidelidades, mi
primera experiencia de amor fuerte, los primeros asomos de la violencia de
pareja, los celos, el desamor, la
manifestación de las constelaciones con las que cada quien ha sido criado. Y en
medio de esa tormenta, de ese huracán brutal, aparece lo que he denominado como mis tres G’s:
Goethe, Gibrán y Giovanni Papini.
Lo que me asombra es cómo viene a
ser precisamente uno de ellos Goethe, un hombre que también en su juventud fue
tremendamente pasional, cómo es que Las
cuitas del joven Werther, vienen a ser para mí un contraveneno para mis
males, justamente con una historia de amor desgarradora que lleva hasta el suicidio. Un poco del mismo
veneno es lo que viene a ser mi salvación. Luego reforzado, ya como dosis salutífera, con
la fuerza del pensamiento manifestada en el Fausto.
¿Cómo es que viene a mí la salvación precisamente de la mano de estos libros, y justamente cuando más lo estaba necesitando?
La manera en cómo se tejen los acontecimientos es maravillosa en su callada circunstancia.
Mi mamá y yo íbamos cada semana a
comprar el mandado, una veces aquí, otras veces allá. Un tiempo estuvimos yendo
a un super llamado De Todo, que existía por esos tiempos de 1973-74. A veces,
ya estando tan cerca, nos íbamos al Liverpool de Félix Cuevas a mirar los
aparadores, cómo se decía entonces. Y claro, mi amor por la lectura siempre me
llevaba al departamento de libros. Una sección pequeña, pero con buenos textos.
Ahí adquirí varios libros empastados, que mi mamá me compraba con un poco de esfuerzo
y con mucho cariño. Entre los textos que compré por aquellas fechas estaba precisamente
uno de Goethe, una especie de antología, compilada en un bello libro, forrado
en rojo y con letras doradas. Ese fue mi primer encuentro con Goethe, ¿porqué
lo elegí?, no lo recuerdo, quizá por ser un libro hermoso, quizá tenía por ahí tenía
alguna vaga referencia respecto al autor.
Este texto me llevó a leer
después los libros completos. Para empezar Las
cuitas… y el Fausto. Y mira que vinieron a ser claves en mi vida. Goethe, el apasionado,
el que corrió el riesgo de volverse loco de tanta dosis de romanticismo, vino a
proporcionarme el contraveneno para solucionar mi propio caso. El joven Werther
me enseñó que el amor puede ser dulce y amargo, y que mucho depende de cómo lo
quiera ver uno, de cómo lo quiera vivir, cuando menos esa fue mi interpretación.
Me hizo pensar si acaso valía la pena morir por un supuesto amor, si valía la
pena sacrificarse por una ilusión que puede ser totalmente eso: una ilusión,
una fantasía, una mentira, un sueño, y decidí que no, que no seguiría un camino
así, que lo vivido sería simplemente una página más del libro de mi vida, una
página para aprender lecciones.
Y con su Fausto, Goethe me vino a proporcionar frases poderosísimas para
integrarlas a mi vida, como aquella de: Oh,
momento detente, eres tan bello. Estas líneas vinieron a trastocar y a
reforzar, a la vez, puntos de vista míos. ¿Nací con ellos? ¿los adquirí? ¿las
dos cosas? De ahí en adelante afiné mi vista, mi percepción, mi manera de ver
todo. Me aportó calma, atención, me di cuenta además de la grandeza que cada
momento tiene, de la sublimidad de lo sencillo. De que lo verdaderamente grande
radica en lo más simple, porque lo que Fausto alabó, sorprendió, sacudió, fue la belleza de unos
campesinos trabajando, así de cotidiano y maravilloso. El trabajo como fuente
suprema de placer y desarrollo humano, de unión intrínseca con la vida…y mis
males de amor quedaron atrás. Pude haberme torcido y pasar a maldecir a las
mujeres, odiarlas, precipitarme a la venganza vil, pero las enseñanzas de mis
maestros me llevaron por otros caminos, benditos sean. Fueron mis guías y mis
tutores, me aconsejaron con paciencia desde las enormes posibilidades de las hojas
impresas de un libro, al poder reencontrarlos, releerlos, subrayarlos, detenerme
a reflexionarlos, meditarlos, alimentarme.
Esta es una de las pequeñas y
enormes historias que he vivido tomado del brazo de Johann Wolfgang von Goethe.
4 octubre 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
sábado, 16 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
Violeta, de Mozart
De la deliciosa relectura de El lobo estepario, me encuentro con esta maravilla, esta belleza: Violeta, de Mozart
viernes, 18 de julio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
Maria Callas: Casta diva (1958)
para mi amadísima Norma, esta aria de la ópera del mismo nombre, de Vicenzo Bellini
https://www.facebook.com/noali.oh?fref=ts
Etiquetas:
Callas María canta "Casta Diva",
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Ópera "Casta Diva",
Vicenzo Bellini (Norma "Casta Diva")
lunes, 26 de mayo de 2014
Me asomé a tu feisbuk
A veces
me asomo a ver tu muro, no sin cierta tristeza desde que me eliminaste de tus
amigos. Soy un sentimental, pero creo en la amistad. Sé que no es fácil
cultivarla, es más, sé que requiere esfuerzo de ambas partes, pero…qué más
puedo hacer. Dice Carlos Fuentes que es en la diferencia en donde se fortalecen
las amistades, pero las diferencias entre tú y yo, por la cuestión de las
corridas de toros, terminó en la eliminación de mi perfil por parte tuya. Te
expliqué que no era nada personal, que no era contra ti, te recordé aquellas
grandes parrandas que corrimos juntos, las comilonas que nos dimos, las decenas
de películas que disfrutamos en el cine, los conciertos a los que asistimos,
pero todo fue inútil. Ni siquiera tuviste la gentileza, la etiqueta, de
avisarme que me cortabas. Simplemente, de un día para otro, ya no aparecí entre
tus amigos.
La amistad es un don, dicen por ahí que los hermanos te tocan, pero a los amigos se les elige. Estás en tu derecho. No pretendo nada. Sólo quiero manifestar que hoy sentí nostalgia por tus pasos, y, como no me tienes bloqueado y tenemos amigos en común, pude asomarme a tus estados. Y vi que eras el mismo, el amor por la fotografía, el arte culinario, tus ideas izquierdosas. Y vi en las fotos a todos nuestros cuates, cada uno con su mundo, con sus cosas, con su cotidianeidad. Casi como un perro que pasa por una calle que antes anduvo, pero que ahora habitan otros canes, me deslicé por tu muro. Yo ya no habito ahí. Y sentí la tristeza de quien pierde algo valioso. No te preocupes, siempre he sido así. Recuerdo que en la secundaria, cuando me llegaba a enojar con alguien, me sentía mal por semanas. Y encontrarlo de frente y no hablarnos, era para mí un verdadero infierno lamentable. Qué quieres, me encariño con la gente.
Claro, habría que escuchar tu versión de los hechos. Es lo más justo, lo más parejo. Pero no hubo ni chance de eso. Simplemente a la de sin susto, mi perfil ya no estaba entre el de tus amigos. Cierto, en una plática por el feis unos días antes, el ambiente se había tensado hasta lo absurdo. Tú con tus ideas de que los toros nacieron para las corridas; yo con las mías, de que los toros deben vivir en libertad y tranquilos. Bueno, pasaba por tu muro nada más, no pretendo otra cosa. Podría dejarte un saludo por inbox, pero para qué me expongo a tu silencio cruel o incluso a una grosería. Me conformo por hoy con pasearme por donde antes andaba platicando y componiendo el mundo. Y me sentí bien, incluso alegre, aunque con un tanto de nostalgia. Que la vida te depare lo mejor.
La amistad es un don, dicen por ahí que los hermanos te tocan, pero a los amigos se les elige. Estás en tu derecho. No pretendo nada. Sólo quiero manifestar que hoy sentí nostalgia por tus pasos, y, como no me tienes bloqueado y tenemos amigos en común, pude asomarme a tus estados. Y vi que eras el mismo, el amor por la fotografía, el arte culinario, tus ideas izquierdosas. Y vi en las fotos a todos nuestros cuates, cada uno con su mundo, con sus cosas, con su cotidianeidad. Casi como un perro que pasa por una calle que antes anduvo, pero que ahora habitan otros canes, me deslicé por tu muro. Yo ya no habito ahí. Y sentí la tristeza de quien pierde algo valioso. No te preocupes, siempre he sido así. Recuerdo que en la secundaria, cuando me llegaba a enojar con alguien, me sentía mal por semanas. Y encontrarlo de frente y no hablarnos, era para mí un verdadero infierno lamentable. Qué quieres, me encariño con la gente.
Claro, habría que escuchar tu versión de los hechos. Es lo más justo, lo más parejo. Pero no hubo ni chance de eso. Simplemente a la de sin susto, mi perfil ya no estaba entre el de tus amigos. Cierto, en una plática por el feis unos días antes, el ambiente se había tensado hasta lo absurdo. Tú con tus ideas de que los toros nacieron para las corridas; yo con las mías, de que los toros deben vivir en libertad y tranquilos. Bueno, pasaba por tu muro nada más, no pretendo otra cosa. Podría dejarte un saludo por inbox, pero para qué me expongo a tu silencio cruel o incluso a una grosería. Me conformo por hoy con pasearme por donde antes andaba platicando y componiendo el mundo. Y me sentí bien, incluso alegre, aunque con un tanto de nostalgia. Que la vida te depare lo mejor.
aft
foto: Jim Hollander
lunes, 19 de mayo de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
Soy un perro aullando a la luna
a mamá
Soy un perro aullando
a la luna,
Un hombre lobo
hambriento,
Abierto en canal
Con un agujero
Con una huella que les
queda a todos.
La música pasa frente
a mí como un viento
Dulce y melancólico,
huele a añoranzas,
Apenas una lágrima
asoma a mis ojos
No se anima a ser mar,
Beso tus manos
tendidas al viento,
Las admiro en su
excelsa humanidad,
Son ejemplo y paz,
coraje,
Abren campos de
energía en el espacio.
Contemplo mi propia
imagen
Con esa enorme luna
flotando en el cielo
Estoy aullando y no
paro de hacerlo
Pero no hay tristeza,
apenas un saudade.
aft
aft
9 mayo 09
lunes, 17 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
La casa de huéspedes, Rumi
La casa de huéspedes
Esto de ser un ser humano
es como administrar una casa de huéspedes.
Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,
una decepción, una maldad,
alguna felicidad momentánea
que llega como un visitante inesperado.
Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
incluso si son un grupo penoso
que desvalija completamente tu casa.
Trata a cada huésped honorablemente pues
podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,
recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
Agradece a todos los que vengan
pues se puede decir de ellos que han sido enviados
como guías del mas allá.
RUMI
Esto de ser un ser humano
es como administrar una casa de huéspedes.
Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,
una decepción, una maldad,
alguna felicidad momentánea
que llega como un visitante inesperado.
Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
incluso si son un grupo penoso
que desvalija completamente tu casa.
Trata a cada huésped honorablemente pues
podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,
recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
Agradece a todos los que vengan
pues se puede decir de ellos que han sido enviados
como guías del mas allá.
RUMI
sábado, 1 de febrero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
Mar eterno, José Emilio Pacheco
Mar eterno
Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.
José Emilio Pacheco
Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.
José Emilio Pacheco
Un gorrión, José Emilio Pacheco
Un gorrión
Baja a las soledades del jardín
y de pronto lo espanta tu mirada.
Y alza el vuelo sin fin,
alza su libertad amenazada.
José Emilio Pacheco
Baja a las soledades del jardín
y de pronto lo espanta tu mirada.
Y alza el vuelo sin fin,
alza su libertad amenazada.
José Emilio Pacheco
sábado, 25 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
domingo, 5 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
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