domingo, 20 de octubre de 2013

Va pensiero, de la ópera Nabucco

Por qué será que cuando escucho el aria Va Pensiero, de la ópera Nabucco de Verdi, me dan ganas de llorar, pero siento que son lágrimas duces, lágrimas con mucha emoción, mi alma se inflama, ¡qué extraño y sublime poder posee esta canción? Me siento transportado, el cielo se abre ante mis ojos, todas mis células despiertan y la emoción me embarga. Verdi, Verdi, muchas gracias, Dios te iluminó, esta melodía bajó directamente del cielo, te fue revelada y cual fuego prometeico lo compartiste con nosotros para iluminar nuestra estancia en la Tierra… Y la paz, la paz interior que sus acordes me producen, el vuelo estanciado de una ave en el aire, el descenso de una águila, las plumas más bellas de un quetzal posado en una ceiba. Suave viento soplando en la montaña entre los cantos de las aves. Clara luz veteando entre el follaje verdoso. ¡Gracias, Verdi, gracias!




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